Hay días "flojos", como que se cuelgan en la pared y uno quisiera no hacer nada sino solo mirar hacia la pared como un cuadro, pegado, colgado, solo por "ser" y estar, como un objeto, a veces sin valor, otros muy valuados. Hay días que te piden que digas, que sueñes, que maltrates la memoria y recuerdes aquellos "otros días" en que preferirías borrar, sacar y desaparecer de tu memoria y otros gloriosos que ya no regresan y los extrañas en el alma, en la piel, en tu débil memoria que se borra con el tiempo.
Hay días...
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